A 37 años del primer acto del Día de los Trabajadores, organizado por el PIT-CNT

«Yo estoy resuelto a luchar contra todo y contra todos sin más baluarte que la confianza y el apoyo de mi pueblo».
Emiliano Zapata

Recordar el histórico acto del Día de los Trabajadores en 1983 es, por sobre todas las cosas, recordar la triste y dolorosa historia del Uruguay de la última dictadura militar y sus años previos.
Durante finales de los años 60 y principios de los 70, Uruguay vivió una de sus épocas más oscuras. Ese triste capítulo de nuestra historia derivó en una dictadura cívico militar de casi 12 años, que trajo consigo represión, violaciones de los derechos humanos y crímenes de lesa humanidad.
Bajo la injerencia e influencia de Estados Unidos, varios países latinoamericanos adhirieron a lo que luego se conoció como Doctrina de Seguridad Nacional. Esta doctrina se basaba en una concepción militar del Estado y dio lugar a que la esfera estatal estuviera ocupada por bélicos, que buscaban combatir a un enemigo emergente: las personas de izquierda que amenazaban al sistema capitalista a través del fomento de ideas socialistas o comunistas.
La gran diferencia entre la ideología impartida primariamente por Estados Unidos en la Guerra Fría y la experiencia de las dictaduras del Cono Sur fue la sustitución del enemigo externo por un enemigo interno. La Doctrina de Seguridad Nacional esparcida en la Guerra Fría ubicó al comunismo como principal enemigo a nivel mundial. En Latinoamerica fue más allá. El enemigo interno estaba encarnado en toda persona, grupo o institución que tuviera ideas opuestas a las del gobierno capitalista imperante.
Durante aquellos años, el movimiento sindical, al igual que muchos sectores que querían acabar con la injustica social, fueron fuertemente reprimidos debido a sus ideas.
Luego de las elecciones del 71, en las que se proclamó a Juan María Bordaberry como presidente, creció la conflictividad entre el gobierno y estas organizaciones. Se polarizó la sociedad y creció la participación política.
El 27 de junio de 1973, el entonces presidente Bordaberry, con el apoyo de las Fuerzas Armadas, disolvió el Parlamento y dejó al Estado en manos de las Fuerzas Armadas y la Policía.
Antes de este evento trágico para la historia nacional, la Convención Nacional de Trabajadores (CNT) ya había decidido que, en caso de darse un golpe, se haría una huelga multitudinaria y habría ocupaciones en varias fábricas y centros estudiantiles. La huelga comenzó el mismo día del golpe, se extendió unos quince dias y se convirtió en uno de los eventos de resistencia popular más importantes de la historia de nuestro país.
En 1981, tras varias ocupaciones de fábricas y pintadas de muros, luego de que varios compañeros obreros resultaran caídos y tras el fracaso de un plebiscito promovido por los militares que buscaban perpetuarse en el poder, surgió una ley que permitía la creación de «asociaciones profesionales». Y fueron aprovechadas por los trabajadores para organizarse.
Esto permitió a los trabajadores nucleados en la CNT entrar en contacto, a través del diálogo entre los diferentes sindicatos. El resultado fue la creación del Plenario Intersindical de Trabajadores (PIT-CNT).
La primera acción del PIT-CNT fue la organización de un acto conmemorativo del Día de los Trabajadores, con la consigna «Libertad, Trabajo, Salario y Amnistía».
El gobierno de facto subestimó la capacidad de convocatoria de la organización popular y autorizó el acto en las afueras del Palacio Legislativo. ¡Vaya sorpresa! Más de 250.000 personas se juntaron para manifestarse en contra del gobierno y de todo tipo de explotación y avallasamiento de los derechos humanos.
Ese día, quedó de manifiesto que no hay nada más fuerte que el pueblo unido y que nada es imposible si damos todo de nosotros mismos.
A 37 años de aquel histórico acto, debemos agradecerle a aquellos compañeros y compañeras que lucharon por tener una sociedad más justa.
Hoy se conmemora la lucha, la organización, la solidaridad, la ética y la vida por sobre todas las cosas.d
La historia nos ha enseñado que no hay nadie a quien le tema más este sistema explotador que a los trabajadores unidos.

¡Arriba, compañeros y compañeras!